Desde finales de los cuarenta, las dos superpotencias trabajaron en la investigación espacial. Se suponía que los primeros en dar el gran salto serían los estadounidenses...
Sin embargo, el 4 de octubre de 1957, la URSS lanzaba con éxito el Sputnik 1, primer satélite artificial en alcanzar la órbita terrestre. La gesta se percibió como una señal de la capacidad tecnológica de la Unión Soviética y causó una gran sorpresa, principalmente en los EEUU, por sus posibles implicaciones militares, científicas y económicas.
El Sputnik 1 se lanzó desde el Cosmódromo de Baikonur (actual Kazajastán) con el vehículo de lanzamiento R-7, diseñado por el ingeniero de Ucrania Sergei Korolyov (en ruso Korolev, 1907-1966), con la colaboración de muchos otros como Glushko (1908-1989), Tijonravov (1901-1974) o Mishin (1917-2001). Funcionó durante menos de un mes y se incineró durante su reentrada el 3 de enero de 1958.
Su esfera presurizada era de una aleación de aluminio y pesaba sólo 83 kg, contando con dos transmisores de radio. Orbitó la Tierra a una altura entre 214 y 938 km.
El análisis de sus señales de radio se usó para obtener información sobre la concentración de los electrones en la ionosfera, así como sobre su temperatura y presión.
Antes de finalizar su misión, dio 1.367 vueltas a la Tierra...
Fue el primero de una serie de cuatro. El segundo salió al cabo de un mes con la perrita Laika, y los otros dos, muy diferentes, ya pasado algún tiempo.
El reiterativo sonido del Sputnik (oírlo en wav -116 kb- o en RealAudio -11 kb-, gracias a la asociación Radio Amateur Satellite Corporation de EEUU, Amsat.org) fue oído por muchos expertos de todo el mundo, por primera vez, en Barcelona durante la celebración del VIII Congreso Internacional de Astronáutica que se inauguraba al día siguiente. Se cuenta que algunos, como Von Braun, cancelaron su viaje, quizás ante lo que implicaba la puesta en órbita del ingenio soviético.
Sergei Korolyov
Por razones políticas, su identidad y responsabilidad en el programa espacial ruso jamás fueron mencionadas hasta su muerte, en 1966. Teóricamente para ‘protegerlo’ de los agentes de países enemigos.
Procedente del mundo del mundo aeronáutico, pasó a ser diseñador de cohetes y una figura clave en el desarrollo de los misiles balísticos intercontinentales de la URSS. Por dicha causa pudo liderar, pese a haber pasado una dura purga en 1938, el programa espacial ruso, siendo suyos en gran parte los éxitos de los proyectos de los Sputnik y Vostok.



