Casi desde el primer momento, la llegada a la Luna estuvo en la mente de todos los que participaban en el esfuerzo espacial,
 
  Así, el 4 de enero de 1959 se lanzaba la sonda soviética Luna 1, la cual se convertía en la primera en acercarse a nuestro satélite. Los EEUU, tras poner su primer satélite en órbita, también empezaron a centrar sus esfuerzos en enviar una misión a la Luna, con varios programas dedicados a ello. 
 
Tras los primeros éxitos soviéticos, el presidente Kennedy y el vicepresidente Johnson buscaron un proyecto estadounidense que atrajera el interés de los estadounidenses, lo que se consiguió con el programa Apolo, cuyo objetivo era alcanzar la superficie selenita antes del fin de la década de los sesenta. 
 
  Según J. F. Kennedy, presidente de los EEUU entre 1960 y 1963, "Todo lo que hagamos debería estar realmente vinculado a llegar a la Luna antes que los rusos... de otra manera no deberíamos gastar todo ese dinero, porque no estoy interesado en el espacio... La única justificación (para el coste) es porque esperamos ganar a la URSS para demostrar que en lugar de estar por detrás de ellos por un par de años, gracias a Dios, les hemos adelantado".
 

 
  
  Después de una serie de vuelos previos preparatorios de las diferentes misiones del programa Apolo, Neil Armstrong (n. en 1930) se convertía en la primera persona en poner el pie sobre la superficie lunar el 21 de julio de 1969, tras haber alunizado el día anterior en el módulo lunar del Apolo XII, acompañado por Edwin E. Aldrin (n. en 1930), que caminaría con él sobre nuestro satélite poco después, y con la ayuda desde el modulo orbital de Michael Collins (n. en 1930). El evento fue presenciado, según se dice, por unas 500 millones de personas de todo el mundo.
 

  El alunizaje fue uno de los momentos clave del siglo XX, siendo los astronautas aclamdos por todo el mundo a su vuelta. Las palabras de Armstrong al poner el primer pie sobre la superficie de la Luna también se hicieron mundialmente célebres: “Es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”.
 

 Esta hazaña fue posible gracias al Saturno V, un gigantesco cohete de 110 metros, como un rascacielos de casi cuarenta pisos de altura.
 

  Una de las antenas de 24 m de la Base de Estación de Fresnedillas de la Oliva (Madrid), hoy clausurada, apodada La Dino, fue empleada en el año 1969 para el seguimiento del Apolo XI en su viaje a la Luna. Posteriormente fue trasladada a Robledo de Chavela y se amplió su diámetro hasta los actuales 34 metros. La base era entonces dirigida por Luis Ruiz de Gopegui (nacido en Madrid en 1929), que luego dirigió también la de Robledo de Chavela, y que ha estado en nuestra ciudad en diversas ocasiones.
 
 Por su parte, parece ser que el líder soviético Khrushchev no quería parecer que era derrotado por los estadounidenses ni gastar el presupuesto elevadísimo que implicaba ir a la Luna.
 
 De hecho, hasta 1964 no parece que la URSS se comprometiera en serio en intentar un alunizaje, dándole a Korolyov  la nueva cúpula soviética el respaldo para el proyecto de alunizaje.
 

 Korolyov anunció entonces que las Soyuz y el cohete de lanzamiento N-1 tenían la capacidad para hacer un alunizaje tripulado, mientras otro equipo empezaba a construir un lanzador y una nave nuevos, el Protón y el Zond, para un vuelo sublunar tripulado en 1966.

 Sin embargo, la muerte de Korolyov en 1966 y el fracaso del primer vuelo de la Soyuz en 1967, deshizo la coordinación del programa de alunizaje soviético. 

 Pese a todo, los soviéticos construyeron un módulo de alunizaje y seleccionaron cosmonautas para la misión que habría colocado a Alexei Leonov sobre la superficie lunar, pero los sucesivos fracasos de lanzamiento del N-1 en 1969, entre otras causas, obligaron a cancelar el proyecto.