Korolyov en 1954, con una perrita que sería lanzada en un cohete en un vuelo experimental.

Tras algunos ensayos con insectos, el primer animal doméstico que se puso en órbita, lo que causó en su momento un gran impacto en todo el mundo, fue la perrita Laika, de unos 6 kg de peso, que viajó a bordo de la nave soviética Sputnik 2 (una cápsula cónica de 4 metros de alto con una base de 2 metros de diámetro) el 3 de noviembre de 1957 (solo un mes después del Sputnik 1).

 En esa época no existía la tecnología para recuperar a Laika tras el vuelo, y murió de estrés y sobrecalentamiento muy poco después de llegar al espacio, dato ocultado durante muchos años.

 

En 1960, las perras rusas Belka y Strelka orbitaron la Tierra y regresaron con éxito.

 

Belka y Strelka, una vez recuperadas tras su viaje. (NASA)

El programa espacial estadounidense, por su parte, experimentó con monos de diversos tipos e incluso importó chimpancés de África y envió al menos a dos al espacio antes de lanzar a su primer ser humano.

 Mono rhesus enviado al espacio en uno de los primeros exprimentos. (NASA)

En junio de 1997, las Fuerzas Aéreas de los EEUU anunciaron que se desharían de sus últimos 21 chimpancés, transfiriéndolos a un laboratorio de investigación biomédico de Nuevo México (Coulston Foundation). Sólo dos meses después, la Save the Chimps Foundation (mas información sobre el suceso) iniciaba un pleito para liberarlos que ganaron, soltándose a los chimpancés en una zona protegida del sur de Florida en 1999.

El chimpancé Ham, poco antes de su lanzamiento en 1960 (arriba) y (abajo) poco después de ser rescatado en el océano. (NASA)